Toma nota de estos consejos para tu piel en invierno y lucirás una piel radiante
El frío es uno de los agentes externos que más puede agredir la piel: la barrera epidérmica se vuelve más frágil, hay mayor riesgo de ruptura y una menor elasticidad, y todo ello favorece una tendencia a la inflamación de la piel y facilita la aparición de eczemas. en invierno se producen más brotes de dermatitis atópica, con lo que el clima (temperatura y humedad) está implicado claramente en su evolución. A menor temperatura se reduce la hidratación de la piel, la producción de sebo y aumenta la sensación de picor.
7 consejos para tu piel en invierno
No hay que olvidar el uso del filtro solar en invierno. En toda rutina del cuidado de la piel, y sea cual sea la estación del año, es imprescindible que el último paso sea la aplicación del filtro solar. Aunque existe la creencia errónea de que el sol no afecta a la piel en invierno, la radiación de los rayos UVA (que son los que afectan a los tejidos cognitivos, dañando el ADN, las células, los vasos y tejidos) es unas 17 veces mayor que la radiación de los rayos UVB (daños inmediatos en la piel como quemaduras) y ésta se mantiene estable bajo cualquier tipo de situación meteorológica (lluvia, nieve, etc.).
Los hábitos alimentarios y el estilo de vida también influyen en la condición de la piel, por ello es importante una ayuda micronutricional con suplementos tipo: aceite de prímula (con ácidos grasos esenciales insaturados, útil en trastornos de la piel y del pelo), zinc (agente antiinflamatorio y antioxidante), omega 3 (se recomienda comer pescado azul y/o suplementar con aceite de pescado purificado y concentrado).
Beber entre 1,5 y 2 litros de líquido al día. Cuando aparece la sensación de sed se debe a que ya se ha producido cierta deshidratación.
Las calefacciones no son beneficiosas para la piel. Por ello es es aconsejable utilizar humidificadores ambientales en casa, para contrarrestar los efectos de la calefacción y mantener el ambiente con mayor humedad relativa.
Se aconseja realizar duchas (no baños) tibias y cortas. Los baños largos pueden derivar en una piel seca e irritada porque se daña el estrato córneo, el manto ácido e hidrolipídico y se dificulta su función de barrera protectora. Además es recomendable utilizar aceites de baño, jabones Syndet o soap free (jabones sin jabón, que son más suaves que los tradicionales y respetan más la naturaleza de la piel), y geles de baño con pH entre 4,5-5,5 para mantener la acidez normal de la piel, sin perfumes, conservantes o colorantes para minimizar el riesgo de alergias. Es importante que no contengan Sodium Lauryl Sulfate ni Sodium Laureth Sulfate, han de ser SLS SLES free.
En las duchas mejor no emplear esponjas ni frotar la piel. Y después, secarse con toques (no frotando la piel) con toallas de algodón. Tampoco se aconseja dejar secar la piel al aire.
Es imprescindible utilizar crema hidratante a diario, después de la ducha, para evitar la sequedad (incluso dos veces al día). Este gesto ayudará a que la barrera epidérmica permanezca íntegra y a retener la hidratación de la piel. Hay que indicar de forma personal e intransferible en cada caso la crema corporal más apropiada (tras una valoración personalizada realizada por un experto en piel).
Después de hacer deporte es importante ducharse rápido, para evitar que el sudor reseque más la piel.
Usar tejidos que no irriten la piel (algodón y/o lino) más que otros que puedan irritarla (lanas y/o poliéster).
Toma buena nota de estos consejos para tu piel en invierno, si necesitas asesoramiento, no dudes en consultarnos